Yo antes era un chico normal, con una vida normal, ya sabéis, ir al instituto, amigos, casa, cine...
Todo eso para mí dejo de ser normal cuándo descubrí ciertas habilidades a mi poder, pero todo eso no es importante ahora, voy a explicarme mejor; mi vida era normal, hasta que me dejé llevar por unos amigos, hacia las drogas..., drogas que me dieron habilidades, mejor dicho: despertaron algunas habilidades en mi...
A las 6 de la madrugada, me desperté, me cepillé los dientes me duché..., y finalmente desayuné, Salí hacia el instituto, por el camino me encontré a Mark, mi mejor amigo.
-Hey, Jack cómo lo llevas?.- preguntó mi amigo.
-Estoy bien, gracias.- le respondí
-Sabes, he encontrado a unos tíos que nos han dado una pastillas raras, dicen que están bien, para ''colocarnos''.
Si, mi amigo le gustaba colocarse, con todo lo que veía, y no exagero, recuerdo que una vez quiso esnifar azúcar, y fumar césped, por suerte nunca lo llegó a hacer.
-Y, que pasa con esas pastillas?, te las vas a tomar?, dime almenos dime que sabes que són.- le dije preguntando, esperando una respuesta parecida a un ''no, mejor no las tomemos''
Pero no fué así.
-Los tíos eso me dieron estas pastillas, las llaman "Tempus" dicen que són capaces de percibir la realidad, a cámara lenta, quiero probarlas con unos amigos, apuntate, será después de clasea las 15:00pm
-No sé no soy de tomar drogas, y menos si són desconocidas, no me apetece morir de algun efecto secundario.- dije un poco preocupado.
Después de ese momento, supe que me pasaría algo pero no sabia exactamente el que, las clases pasaron, mientras mataba el tiempo mirando a la chica que me gusta. Cada vez que la miraba el tiempo pasaba rápidamente, no importaba la tan odiosa y tediosa clase química fuera, el tiempo se me pasava "volando" siempre con el miedo de decirle lo que siento...
Cuándo el reloj de clase marco las 15:00pm, Mark y yo no fuimos a un parque cercano, dónde habían unas casetas viejas y abandonadas, entramos en una de las casetas a esperar a los demás.
La puerta se abrió y entraron dos chicos más, Elliot y Nathan, que traían botellas de agua, decían que eran para despertarse, totalmente inutil la verdad.
Una vez que se tomaban esas pastillas no podían quitarse el efecto tirandose agua en la cara, más que nada porque no podias mover tan siquiera un dedo.
Me metí la pastilla en la boca justo después de Marck; tenía un sabor ácido un ácido insoportable, pero que al cabo de un rato és dulce. Se tenía que mantener en la boca hasta que el sabor fuese dulce entonces, los efectos empezaban.
A las 6 de la madrugada, me desperté, me cepillé los dientes me duché..., y finalmente desayuné, Salí hacia el instituto, por el camino me encontré a Mark, mi mejor amigo.
-Hey, Jack cómo lo llevas?.- preguntó mi amigo.
-Estoy bien, gracias.- le respondí
-Sabes, he encontrado a unos tíos que nos han dado una pastillas raras, dicen que están bien, para ''colocarnos''.
Si, mi amigo le gustaba colocarse, con todo lo que veía, y no exagero, recuerdo que una vez quiso esnifar azúcar, y fumar césped, por suerte nunca lo llegó a hacer.
-Y, que pasa con esas pastillas?, te las vas a tomar?, dime almenos dime que sabes que són.- le dije preguntando, esperando una respuesta parecida a un ''no, mejor no las tomemos''
Pero no fué así.
-Los tíos eso me dieron estas pastillas, las llaman "Tempus" dicen que són capaces de percibir la realidad, a cámara lenta, quiero probarlas con unos amigos, apuntate, será después de clasea las 15:00pm
-No sé no soy de tomar drogas, y menos si són desconocidas, no me apetece morir de algun efecto secundario.- dije un poco preocupado.
Después de ese momento, supe que me pasaría algo pero no sabia exactamente el que, las clases pasaron, mientras mataba el tiempo mirando a la chica que me gusta. Cada vez que la miraba el tiempo pasaba rápidamente, no importaba la tan odiosa y tediosa clase química fuera, el tiempo se me pasava "volando" siempre con el miedo de decirle lo que siento...
Cuándo el reloj de clase marco las 15:00pm, Mark y yo no fuimos a un parque cercano, dónde habían unas casetas viejas y abandonadas, entramos en una de las casetas a esperar a los demás.
La puerta se abrió y entraron dos chicos más, Elliot y Nathan, que traían botellas de agua, decían que eran para despertarse, totalmente inutil la verdad.
Una vez que se tomaban esas pastillas no podían quitarse el efecto tirandose agua en la cara, más que nada porque no podias mover tan siquiera un dedo.
Me metí la pastilla en la boca justo después de Marck; tenía un sabor ácido un ácido insoportable, pero que al cabo de un rato és dulce. Se tenía que mantener en la boca hasta que el sabor fuese dulce entonces, los efectos empezaban.
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